viernes, 27 de junio de 2014

CLARABOYA Y DESVÁN














Antes de hacer la presentación real, en vivo y en directo, de mi último poemario, Claraboya y desván, y aprovechando que todos nos vamos en estampida hacia cualquier confín estival, la hago aquí, en mi blog, para quienes deseen hacerse una idea del libro.



FORMA Y SENTIDO DE CLARABOYA Y DESVÁN

El libro, una Autobiografía lírica (así reza el subtítulo), se compone de dos partes bastante diferenciadas que hacen referencia a la vida del autor: la Primera contiene recuerdos y experiencias relacionadas con el mundo de la infancia y primera juventud, enmarcadas en el barrio natal y la proximidad del río Duero, que actúa como otro ser vivo en la existencia del autor, y lugares emblemáticos como las huertas, el soto y los tesos de San Frontis, la iglesia parroquial y la escuela, en los primeros años y más tarde los Salesianos o el Instituto de Enseñanza Media donde el autor cursó los Bachilleratos Elemental y Superior y el Preuniversitario, instituciones que contribuyeron en su formación integral. Y por supuesto la presencia literal y metafórica del desván de la casa, con su claraboya y sus misterios. No en balde esta Primera Parte incluye ritos sencillos, labores cotidianas, costumbres, enfermedades, muertes, siempre en un equilibrio sereno entre la cruda realidad de la posguerra (no se olvide que el autor nació en 1944) que mezclaba a los ojos de un niño luces y sombras.
Adelanto una muestra:


SILENCIO DE MAGIA

De monaguillo entrabas
de puntillas en la silente sacristía
y bebías a sorbos aquel vino
del milagro. Faltaba
que volaras para ser
como uno de los santos que ocupaban
las altas hornacinas. Pero eras
igualmente feliz coleccionando
los cromos de Kubala y Ramallets,
saltando por las tapias de las huertas
o mirando cohibido la figura
de una niña del barrio.

La realidad mezclaba
la sombra con la luz,
el canto y la plegaria,
las urgencias del cuerpo y el asombro
ante el ciclo del tiempo en la arboleda,
junto al río que a la vez vivía
delante de tus ojos en la azuda
y moría en el Atlántico
muy lejos de tu sueño y aventura.

  
La Segunda Parte comienza con el traslado del poeta a Barcelona con la familia que aún quedaba en Zamora, sus padres y su hermana pequeña, y trata de la juventud y plena madurez del autor, sus estudios universitarios, el descubrimiento de Barcelona junto a un grupo espléndido de artistas catalanes y el del amor definitivo de su vida, con el consiguiente casamiento y la llegada feliz de sus hijos, pero también (recordemos lo dicho acerca de la Primera Parte sobre la realidad que mezclaba las luces y las sombras) las tristes desapariciones de sus padres. Al lado de estas experiencias recordadas, aparecen otras tan importantes como ellas: su vocación de profesor y de poeta, lecturas influyentes, numerosos viajes, las primeras publicaciones y los primeros reconocimientos… Pero todo esto lo iremos viendo con ejemplos entresacados de los poemas que componen Claraboya y desván.
Sin embargo, antes adelanto, como hice arriba, una muestra de esta Segunda Parte:


LA ESENCIA DE LA LETRA

Temía los pasillos, el silencio
que velaban las pruebas, la solemne
lección de aquellos sabios catedráticos
que lo mismo me llevaban a Roma
entre latines viejos, que a la sombra
preciada de Aristóteles y el dedo
acusador del tiempo sobre el mundo;
lo mismo me llevaban al teatro
donde la vida es sueño, que a los sueños
que los poetas hacen de la vida.
Y aprendí la conciencia de la letra
subiendo con orgullo los andamios
de mi otra vida anclada en el estudio,
pero también en besos y culturas
paralelas y ajenas a los libros,
en las puertas mostrando los carnets
y en las calles huyendo de los grises.
Noches enteras sin dormir pasaba
evocando aventuras de Cervantes,
traduciendo las sombras de Virgilio
o simplemente derritiendo el seso
en hoscos silogismos sin ventura.
Y el alba se colaba en el balcón
trayéndome la vida que contaba,
el beso, la cerveza, la familia,
los amigos y el gran descubrimiento
de aquella Barcelona que buscaba
entre bares oscuros y museos,
poemas a lo Buesa  y con guateques
donde la carne alzaba sus altares.

Finalmente, en este primer avance de la presentación virtual de Claraboya y desván, y para ver en su conjunto el contenido del libro, copio el Índice del mismo.

PRIMERA PARTE,  7
Soneto I, 7
La claraboya, 8
Silencio de magia, 9
Y la tierra lo llenará de sombra, 11
Sencillo rito, 12
El río, 13
Triunfantes ojos, 15
El cristal del tiempo, 16
La noria, 18
El tirador y el pájaro, 19
Los resortes de la carne, 20
Realidad pura y dura, 21
Solo ante el peligro, 23
Distinto Dios, 24
Entró el otoño, 26
El libro, 29
Las primeras pruebas, 30
Navidad eterna, 32
La tumba más impía, 35
El desván, 37

SEGUNDA PARTE, 39
Soneto II, 39
La esencia de la letra, 40
Los nuevos amigos, 42
El amor, 44
El hombre que fue todo, 45
Vocación, 47
Contra el tiempo, 49
Viaje a Mallorca, 51
Primer fruto, 53
Noviembre fue aquel día, 55
Segundo fruto, 57
Junto a Santiago y Teresa, 60
Lejos de aquella casa, 63
El tiempo y los poemas, 65
La casa de Mas d’en Gall, 67
Bécquer y Boscán, 69
La tertulia, 71
Los amigos muertos, 73
El almendro, 75
El mar, 77


viernes, 16 de mayo de 2014

VERSILLOS JUNTO AL MAR (II)









¿Adónde va este verso
de la gaviota
que en medio de la arena
redacta sola?



















Pisadas van y vienen
por esta orilla
de gente como tú,
diaria, sencilla.
como las olas
que sueñan aventuras
una tras otra.





Pescador de bronce
que tejes redes
a la sombra del puerto
entre la gente,
¿En qué sueñas
mientras tejes
tus recuerdos de vida
junto a los peces?




Gato
que estás sin gatera,
esperando a lo que caiga
de los bares en la acera,
¿en qué lugar de la noche
pasas tu vida lunera,
tus amores saturnales
y tus hazañas de selva,
gato
que estás sin gatera,
esperando a lo que caiga
de los bares en la acera?




Calle de la Marina,
no hay nada en ti de la mar;
sólo unas piñas caídas,
alma de un viejo pinar.
Calle de la Marina,
ya no busco más el mar;
me basta sólo tu nombre
para ponerme a soñar,
para oler al otro lado
la blanca flor de la sal,
calle de la Marina,
tan lejos aquí del mar.

sábado, 3 de mayo de 2014

VERSILLOS JUNTO AL MAR (I)







                              Despierta el olor del mar
                              como si abriera una ostra
                              su magia de perla y sal.





Ella está mirando al mar
y yo la estoy mirando a ella.
Ella es mi espejo vital:
sólo vivo de su estela.





Paloma, palomita,
palomera,
saca ya tu muerte afuera.
Esponja las plumas,
abre los ojos
y vuela.
Y con las alas abiertas,
dominando de nuevo las nubes
de fiesta,
maldice las ruedas
que te arrebataron
la vida que sueña.
Despierta,
paloma, palomita,
palomuerta.
Ya no ven tus ojos
ni tus alas vuelan
ni tus plumas sirven
para una cometa.
Tu cuerpo aplastado
en la carretera
es ya sólo un verso
que espera un poema.
Maldito el silencio
que sembró una rueda.






 A un paso los barcos
del sol del paseo,
mástiles de aire,
sirena de hierro.
Y nosotros dos,
dioses en un sueño.





Aquí todas las cuerdas
las toca el viento:
los cables de los mástiles,
los pinos viejos,
y las palmeras,
que en sus ramas se mecen
mil habaneras.
 

 
 
 

sábado, 19 de abril de 2014

DÍPTICO DE TERESA DE JESÚS






I

Aquí, junto al convento,
está su carne inmóvil, de piedra revestida,
y un báculo perenne.
Aquí apresado está en la antigua piedra
su calvario
de inciertas esperanzas,
soledades y envidias.
En ese paso suyo,
eternamente dado hacia la Vida,
la carne castigada,
el alma acrisolada en la llanura,
la iglesia y la milicia.
Primero fue el dolor,
el carro dando tumbos
por noches implacables tras la busca
de una nueva capilla… Salamanca,
Toledo, Malagón,
su Ávila de niña…
Y al fin Alba de Tormes,
morada para su herida alondra.
Dulce muerte que le abrió las alas
para subir al nido que quería.


 




II

Por fin de perfección hubo un camino
para esta santa carne de Castilla,
para este pie terreno tan divino.

Por fin llegó a buen puerto su destino.
Por fin de Dios tocó la blanca orilla
su barca perseguida en remolino.

En un mundo pequeño y campesino
nació, en amurallada y quieta villa,
a la vista de un cielo cristalino.

Después hubo una herida, un torbellino
de envidias acechando su sencilla
pisada carmelita: fiel molino

para hacer con su harina el pan más fino
con que Dios abastece su camilla.
                                                         (De Versos resucitados)