lunes, 24 de agosto de 2015

PALOMA SOLA


Resultado de imagen de paloma en laplaya



                                          Una paloma sola
rubrica con sus pasos el folio de la arena.
Ha escrito la aventura de sus vuelos pasados
aun sabiendo que el mar con su goma inflexible
borrará su poema cuando suban las olas.

La paloma está sola,
sus amigas quedaron en la plaza espigando
las minúsculas migas que los niños descuidan
mientras comen sus dulces, o en la torre ensayando
viejos vuelos de antaño, de nieve y de ceniza.

Esta paloma sola
prefiere imaginar la poesía
sobre la arena rosa de la playa gigante
aun sabiendo que el mar en una de sus olas
acabará borrando sus frágiles metáforas.
 
Prefiere seguir sola,
ser paloma distinta, ajena a la bandada
y a la fácil limosna. Y escribe su poema
tan frágil, tan efímero, pero libre,
como ella, la paloma sola.

viernes, 17 de julio de 2015

BAJO EL CALOR DE JULIO

He aquí una breve muestra del nuevo poemario que he comenzado a escribir en Tossa.

Resultado de imagen de Tossa de Mar de noche


I
La noche en el paseo de las Moreras
ha encontrado un aliado contra el calor:
la música de una banda joven.
Al fondo, la muralla de la Vila Vella
y los rayos intermitentes del faro sobre ella;
y entre la fortificación antigua y la música moderna,
el ronquido del mar sonando siempre.
La noche espesa de calor está como dormida
colgando de las lejanas estrellas.
Sobre sillas de plástico y en el pretil del río
se sienta el público callado y sudoroso,
esperando tal vez algún milagro,
la brisa acaso de los violines,
 el aire fresco de los oboes y los saxos
y el viento libre de las trompetas…
Pero la calma viene de la garganta limpia
de la solista del coro que culmina el tablado.
Su voz de blues intemporal y exótico
se abre paso en las sombras del paseo,
se enreda en las amplias hojas de las moreras
y acaricia los oídos de los asistentes al concierto.
La sutil melancolía que traspasa las sombras
se va alojando suave como un beso
en el fondo de los corazones.
Todo es música.
Entre nosotros vive el ángel de la calma,
de la refrescante paz, por un momento,
pese al calor sofocante de la noche.
La consabida muralla, el conocido mar,
hasta el mil veces hollado paseo de las Moreras,
han dejado momentáneamente su cotidianidad,
su realidad corriente y pasajera,
para convertirse en alma intemporal,
momento universal y trascendente.
Sólo nosotros permanecemos vivos
para confirmar el milagro de la música,
voz e instrumento de la eternidad.
 
II
De buena mañana
cantan las cigarras,
y el resto del mundo,
en sueño profundo,
goza de la calma.

Menos el ciclista,
que cruza la pista
del viejo pinar
pensando en llegar
muy pronto a la villa.

Siguen las cigarras
de buena mañana
su fiel sinfonía.
El mundo dormita
viviendo esta calma.

Rodando las ruedas
de la bicicleta,
suena la pinaza
caída en la senda
llena de nostalgia.
 
La vida es pequeña,
pero el hombre llena
sus horas de magia
si en poco no empeña
su gran esperanza.

jueves, 18 de junio de 2015

ESCRIBO DESDE ESPAÑA (I)






Resultado de imagen de antonio machado

BIEN DECÍA DON ANTONIO

Bien decía don Antonio,
el que a Collioure fue a morir,
que en España siempre acecha
suelta el alma de Caín.
Sólo estelas en la mar
hay que dejar al vivir,
estelas de buen hacer,
cuidar el común jardín
en vez de plantar a solas
odios en un cuchitril,
cizaña que asfixia el trigo
que nunca llega a cumplir.
Bien decía don Antonio,
que tras la guerra civil
murió fuera de su patria
en un marzo frío y gris:
una de las dos Españas
romperá nuestro perfil.

Resultado de imagen de fernando fernan gomez


TANGO PARA FERNANDO FERNÁN GÓMEZ

Me entra un llanto que no aguanto
sólo al pensar que, de muerto,
no encontrarás en tu huerto
a tus amigos del canto.
¡Ay, Fernando Fernán Gómez,
el de pelo rojo y crespo,
el de escuálida figura,
el de voz de ronco trueno!
Quiero recordarte vivo,
vivo en tramoyas y atrezos
Cuando vestías la escena
de Balarrasa o de Abuelo,
cuando todos te aplaudían
las palabras y los gestos,
en tiempos de pan oscuro
y en los años menos negros,
en dictaduras “sagradas”
y en socialismos “austeros”.

Me entra un llanto que no aguanto
sólo al pensar que, de muerto,
no encontrarás en tu huerto
a tus amigos del canto.
¡Ay, Fernando Fernán Gómez,
obligado viajero:
primero, a ninguna parte;
ahora, a tu destino eterno.
Quiero recordarte vivo,
vivo en furias y denuestos,
mandando a la mierda al mundo
cuando lo mueve el dinero,
la falsedad del olvido
y el rencor de los recuerdos.
Quiero recordarte vivo,
en Lazarillo harapiento,
en profesor liberal,
en hombre llano del pueblo.

Me entra un llanto que no aguanto
sólo al pensar que, de muerto,
no encontrarás en tu huerto
a tus amigos del canto.
¡Ay, Fernando Fernán Gómez,
cómo decirte que espero
para ti aquella fortuna
del más grande caballero
que soñó entre Maritornes
e ingratos aventureros
y dobló el cuerpo al aplauso
muriendo al fin santo y cuerdo.

Me entra un llanto que no aguanto
sólo al pensar que, de muerto,
no encontrarás en tu huerto
a tus amigos del canto.



Resultado de imagen de gabriel garcía márquez



BARCELONA CON GARCÍA MÁRQUEZ

Las fuentes, las palomas, las estatuas,
Gabriel García Márquez, un turista
cualquiera en Barcelona. Trae un libro
lleno de soledad, cien soledades
o cien años de lucha y de sueños
tocados por la selva del dolor.
Las fuentes, las palomas, las estatuas,
los vinos y los güisquis. Eran años
de izquierdas disfrazadas de derechas
que soñaban con el fin de los bárbaros
franquistas mientras iban trajeados
al Boccaccio y jugaban a bohemios
entre besos y satenes. Cuando yo
había dejado ya la bohemia light
de sangría y sardinas, versos, cuadros
por Petritxol abajo hacia el misterio
del último tranvía a Poble Sec.
Cuando aún era joven y soñaba.

Eran ya los setenta, cuando Gabo,
convertido en el mago de Macondo,
explotaba su magia en Barcelona
y llamaba de tú a tantos dioses
que regían el cielo de las páginas:
los Biedma, los Barral, los Goytisolo.
Las lágrimas se ahogaban en alcohol
y sexo hasta que el alba por las Ramblas
subía despertando a las floristas.

Yo pasé de la página catorce
y me quedé soñando con Melquiades
y su sombra y su luz y su sepulcro.
Desperté con resaca años después
cuando ya era mayor y no podía
volver a aquellos ríos babilónicos
de vino por las tascas del Raval
y escribí este poema para al menos
no sufrir el olvido del olvido.


Resultado de imagen de cervantes



ESCRIBO DESDE ESPAÑA  

Escribo desde España, patria de Don Quijote,
la que buscó en la empresa del corazón sincero
la alegría del mundo, la paz de la familia
y el amor que reparte la luz entre los pueblos.
Escribo desde España, patria de los poetas
que cantaron la vida, el júbilo y el sueño
de ser siempre mejores; patria de los poetas
cuya cárcel terrena convirtieron en cielo.

Todo ha cambiado ahora: nada sigue las reglas
del respeto a la gente, del trabajo bien hecho:
ahora manda el bolsillo, el temor al futuro,
la amenaza, el olvido y el gatillo ligero.
¿Dónde están los Quijotes que Cervantes creó
para limpiar el mundo de gigantes y arrieros,
de arteros bachilleres, de barberos indignos,
de la mala simiente que estorba el trigo bueno?
¿Dónde están los deseos, las bellas esperanzas,
las buenas intenciones de Francisco Quevedo,
que con palabra aguda sacudió las alfombras
que ocultaban los tamos del engaño y el miedo?

Desde esta España libre, de encinas y olivares,
de ríos que reflejan serenos y altos cielos,
de pueblos donde viven también honradas gentes,
pido otra vez la paz  para este mundo nuestro,
la paz que vuelve iguales el pobre y el pudiente,
el famoso, el anónimo, el sano y el enfermo.
Pido siempre la paz sin desmayar la voz
como hizo no hace mucho desde aquí Blas de Otero.
 

 
 
 

miércoles, 27 de mayo de 2015

SIEMPRE VOLVEMOS A CASA



Resultado de imagen de ZAMORA

De pronto,
camino de mi casa,
me veo rodeado de figuras
con rostros de tormenta y brazos de hojarasca.
Y aquello que fue hermoso
--la luna sobre el río, las aceñas en marcha,
las flores del almendro,
un susurro de amor a mis espaldas…--
ya no basta para tejer un verso
porque me faltan las palabras.

Y de pronto una música
familiar y sencilla
me abraza suavemente.
La niebla se disipa,
los cepos de los pies desaparecen
y los ojos se libran
de aquellas pertinaces telarañas.
Nueva luz me ilumina.

La música es un llanto de dulzaina,
una vieja tonada de mi tierra,
un bolero que es hoy reliquia fría,
como el traje bordado de una fiesta
o una jarra de alfar que ya no gira
del torno en la solícita madera.

Tras el llanto nasal de la dulzaina,
aparece ante mí aquella plazuela,
aquella casa de los tres balcones.
Y huele a primavera,
a aroma de la infancia
que sabe ser eterna.

Yo había crecido aquí junto a las gentes
y cosas que hoy reposan en cenizas,
en polvo de desván vacío, antiguo,
exento de esperanzas y promesas.
Aquí sigue el recuerdo,
aquí sigue la plaza,
y sobre mí el cielo azul
y vuelos de cigüeñas.



Como anillo en el agua
que una piedra al azar provoca ciega,
sigo siendo romero
que camina al origen de  su esencia.
Caminar siempre a casa:
ese es el gran secreto, la gran prueba.
Caminar siempre a casa
aunque nunca se llega.

martes, 28 de abril de 2015

ESTOS OCTUBRES (I)







A escasos dias de la presentación de mi último libro de poesía ESTOS OCTUBRES, publicado por la Editorial Carena, en El Corte Inglés del Portal del Ángel de Barcelona, ofrecezco en este blog una breve muestra de su contenido. 


Hay dos maneras de seguir viviendo:
una, atada al recuerdo, ciega al claro
vivir de los relojes, consumida
por las palabras viejas que han perdido
el aire del presente y por la lluvia
que cae sobre mojado y estropea
las espigas que crecen en nosotros.
La segunda manera de seguir
viviendo es dar camino a las pisadas,
rimar los pasos y la mente al son
que nos marca la música del tiempo
y echar a las espaldas las cenizas
del fuego que ardió un día y ya no quema
ni da el calor que dio a nuestras arcillas.

Es fácil escoger para quien sabe
romper las cartas viejas y limpiar
el polvo que tapó la luz vivida,
y se pone a vivir sin prisa alguna
los primeros minutos de otro día
como si no tuviera más, y el sol
le abriera de repente su camino.
Entre el agua vivida, cauce seco,
que ya no riega el alma como entonces,
y el río que nos lleva hacia adelante,
hacia paisajes nuevos y experiencias
que harán de nuestros barros nuevos cuencos,
será mejor seguir el agua viva
y olvidar de una vez la noria vieja.
Lavarnos de una vez la ropa sucia
y salir como niños sin malicia
a jugar con el sol de la mañana.
Nos veremos mejor unos a otros,
y todos volveremos a reír
tranquila, libremente, sin pensar
en el cielo que aún no trae lluvia.           (2004)



Desprendido de los lazos
que me ataban como un preso
a una falsa libertad,
mezcla de libro y de incienso,
he comenzado a aprender
con corazón y ojos nuevos.
Y mi primera visión
y mi primer sentimiento
es que la vida que andamos
tiene sus reglas del juego
donde al final nadie gana
y donde todos perdemos.
Perdemos la cera limpia
con que soñó nuestro cuerpo,
perdemos ramas, raíces
que nuestro tronco tejieron,
corazones familiares
que Dios detuvo a destiempo
y perdemos, en resumen,
lo que al principio nos dieron.

Pero nadie, nadie puede
quitarnos lo que es más nuestro,
lo que brilla en el diamante
de nuestro propio secreto:
el deseo inquebrantable
de celebrar nuestro encuentro
que tú, hermano, cada otoño
haces vivo y duradero.
Y dejad que os lo repita:
yo lo canto, afirmo y veo,
libre de lazos amargos,
con corazón y ojos nuevos.     (1995)


Octubre es el heraldo del otoño,
de los fríos, las lluvias y las sombras,
pero también del vino y del milagro
de traernos aún algunas rosas.
Viajeros sin vuelta, en el camino
vamos viendo agridulces aventuras,
percances y accidentes familiares
que nos dejan el alma en la penumbra. 
Pero también nos salen al encuentro
infancias renovadas, juegos, cantos,
claridades de niños que se duermen
en la cuna feliz de nuestros brazos.
Y la clara ocasión de revivir
una manojo de ayer y de recuerdos
alrededor de un nombre y una fecha
que cada octubre vuelven a ser nuestros.
Viajeros sin vuelta, siempre estamos,
pese a las sombras del otoño frío,
abiertos a la luz de alguna rosa
que venga a perfumarnos el camino.
Y esperando que el viento favorable
nos empuje hacia el puerto más seguro,
hagamos del viaje una tarea
de siembra y esperanza, como el surco.         (2009)